Tras un intento fallido de asesinato y un accidente automovilístico, Rita, una mujer amnésica, atraviesa Los Angeles en busca de alguna pista que le ayude a revelar su identidad. Allí se refugia en un apartamento donde conoce a Betty, una joven que aspira convertirse en estrella de Hollywood. Juntas penetrarán en un sendero cargado de amor y locura, donde sueño y realidad parecen convivir juntos.
Es evidente que Mulholland Drive supone una mezcla entre aquello que en teoría literaria se conoce como deconstruccionismo y estética de la recepción. Por un lado pareciera fragmentar la realidad en una serie de partículas para luego reconstruirla en otra más compleja, cuestionando así la noción de racionalidad que la filosofía clásica ha planteado. Por otro, David Lynch, al igual que la teoría de la recepción (donde se plantea la posibilidad de dejar un texto abierto para que el lector sea quien complete el significado de la obra), no revela un único sentido de la trama, sino que le concede al espectador la tarea de construir los hechos, de manera que al final las interpretaciones difieren unas de otras.
Es imposible permanecer indiferente ante esta película, ya que debido a sus cualidades simbólicas somete al espectador/ receptor a una interacción constante con la pantalla. Digamos, por lo tanto, que no es una producción apta para los que están acostumbrados a que todo se lo revele la película, pues en Mulholland Drive es más importante aquello que quedo en el aire, aquella imagen que aun después finalizada la película sigue dando vueltas en la cabeza. Se trata de un film que juega con lo ambiguo, con lo sugerente, todo ello aderezado con una fotografía y una atmósfera impecables, donde el recurso de las escenas frías y misteriosas son todo un acierto. - Erick Chinchilla
Me resulta difícil evitar la comparación y las analogías que esta película tiene con la literatura de Borges (Las ruinas circulares, El jardín de los senderos que se bifurcan) y la ambigüedad e imaginería oscura del cuento La hosteria de Robert Aickman.
Puesto que David Lynch tolera cualquier especulación, plantearé mis modestas elucubraciones e impresiones.
1. A igual que en El jardín de los senderos que se bifurcan, Mulholland drive plantea no uno, sino varios finales alternativos. A propósito de esto, el cuento dice: En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diferentes alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts’ui Pên, opta-simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan. En la obra de Ts’ui Pên, todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones. De esta manera, en Mulholland Drive, se juega con la posibilidad de ver qué otros finales pudo tener la película. El final de uno, por ejemplo cuando se abre la caja azul, dio paso a otro desenlace en el que los mismos personajes se ven envueltos en situaciones con resultados distintos. Según los pasados y futuros posibles, se pudo ser amigo y enemigo simultáneamente, pudo existir un accidente, al mismo tiempo que una amante pudo llegar por un sendero paralelo y llevarlo a una fiesta donde presenció cosas que ninguna pareja quisiera vivir en carne propia. De igual forma, Diane pudo desdoblarse y acceder a la personalidad de Betty para tratar de evadir la sensación de haber mandado a matar a su amante Camila, o bien, pudo ser Betty quien a través de la caja encarnó el personaje de Diane para conocer el misterio del cadáver.
2. Mulholland Drive es similar a dos relatos fusionados en uno solo. Por ejemplo, digamos que yo utilizo dos cuentos e introduzco a los personajes de la trama A dentro de la trama B y viceversa, con el fin de ir construyendo un tercer cuento que reúna condiciones de los dos anteriores. Esto indudablemente hace que se remitan el uno al otro, o mejor dicho se citen constantemente; a los personajes les será difícil discernir que están insertados en otro relato, ya que los paisajes y las escenas son iguales. En este caso, digamos que Mulholland Drive es ese tercer cuento que reunió dos tramas paralelas, de manera que si analizamos cada partícula de la película encontraremos que tanto el relato A como el B están allí presentes, solo que, debido a la astucia de Lynch, los confunde voluntariamente, a uno de los relatos lo convierte en sueño del otro para añadir misterio a la trama.
3. Relación entre Mulholland Drive y nuestro mundo onírico: Recordemos también que en los sueños se nos confunden los personajes, y a veces tenemos la impresión de estar hablando con alguien de quien estamos seguros de saber su identidad, aunque tenga un rostro distinto (bueno, al menos a mí me ha sucedido).
4. Betty/ Diane ( Naomi Watts) durante el sueño observa su propio cadáver, en lo que se supone sería una premonición dentro de un sueño, o una crónica de una muerte anunciada (tomando prestado el título de García Márquez).
5. Existen escenas en Mulholland Drive donde parece que un sueño sueña a otro, lo que significaría un descenso a las zonas más oscuras del subconsciente. Por ejemplo: Rita/Camila (Laura Helena Harring), (quien en ese momento se cree está siendo soñada por Diane), después del accidente se queda dormida bajo la mesa en el apartamento, inmediatamente aparece la escena del restaurante, donde un tipo agobiado le comenta a otro sobre unos sueños extraños. Ese cambio tan repentino de una secuencia a otra, y debido a que ese mismo tipo no aparecerá sino hasta minutos antes de que termine la película, sugiere que tanto él como su acompañante también están siendo soñados por Rita. Recordemos que cuando Diane contrata al asesino en “ese mismo local”, el tipo agobiado está cerca de la caja registradora, por lo que la mente de Diane seguramente lo relacionó con el incidente, lo que justifica la aparición en sus sueños. Diane se sentía tan culpable por haber contratado al asesino que trataba al máximo de reprimir ese recuerdo. Lo omite con tanta fuerza que solo puede salir a flote en forma de un sueño insertado dentro de otro, o mejor dicho mientras lo sueña de manera indirecta, a través del personaje de Rita.
El tipo atormentado del restaurante es, por lo tanto, esa parte de Diane que busca liberarse de sus temores. El sueño, no obstante, le juega una mala pasada, pues materializa sus fobias en un cuerpo con tintes de monstruo.
Frases claves
- Fingiremos ser otra persona (Betty/Diane a Rita/Camila)
- Estamos buscando reemplazar a la protagonista (los empresarios al director, lo que remite al intercambio de personalidades)
- Cuando aparezca la chica que esta mañana viste en la foto debes decir: esta es la chica (el cowboy al director)
- Es hora de despertar (el vaquero a Diane)
En conclusión, estamos ante una película de carácter críptico, que abre espacio a la interpretación de símbolos y arquetipos según nuestras experiencias y fobias rezagadas en el inconsciente; sin duda la película es un espejo donde se exteriorizan nuestros temores.
Nuevamente, para quien le guste sentir que en cualquier momento la razón puede ser asfixiada por una neurosis aguda, le recomiendo el cuento La Hostería de Robert Aickman, encontrarán la misma sensación de incertidumbre que transmite Mulholland Drive.
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